Dos caminos, una decision
Mis disculpas a Marta ante todo, y ahora paso a contar lo que sucedio en un momento particular. Estaba yo en Leon tomando un cafe y observando el mapa de España, en ese instante note que a tan solo 120km. de alli estaba parte de mi historia, en Asturias, si. Pues bien, el momento me ponia dos caminos delante de mis narices, aquel historico de Santiago, que culmina con la vista de la catedral de compostela y la tumba del apostol, y aquel, otro, de mi historia geneológica, que me permitia trazar una historia de mi familia, de la filogenia de mi vida y por supuesto, las raices, y parte de eso era vivo, actual y pasado a la vez, nada de tumbas ni mausoleos, sino ir para La Felguera, pueblo de montaña donde aun vive una prima de mi abuela y donde, pegado a su casa, esta la casa que vio nacer a mi bisabuela. Dicho eso, el tren me llevo hasta alli (claro que la decision fue mia, no vino el tren a buscarme) y alli (como Elijah Wood en Una vida iluminada, Norber, la tenes que ver) llego a golpear esa puerta, de una casita en una colina buscando algo de olor familiar, de reconstrucción de las vidas que me precedieron, alguien abre y viene el desconcierto, quien es ese chico que golpea la puerta? y que hace con esa bicicleta? Preparado para el momento mi unica carta de presentacion eran las fotos familiares, alli meti la mano en el bolsillo y saque un pequeño album, para ver si algo de eso les sonaba familiar, Pepito (seria como un primo) llama a mi tía Florina pues el estaba perdido, alli sale ella y ya las caras le empiezan a resultar conocidas, lo que siguio a la invitacion a pasar, luego de eso vienen muchas cosas, las casas vecinas que se alteran por la noticia, los viejitos que vienen llegando para ver al familiar de Argentina, mi tia que empieza a cortar jamón, a pedirle a su hijo que me tire un poco de sidra, los sollozos de mi tio Manolo y bueno, todo ese pequeño barrio homenajeandome pues sobre mis venas corria la misma sangre que ellos alguna vez vieron emigrar para Argentina. Porque entonces el camino de Santiago quedo en eso, en solo un camino recorrido a medias, pues porque alli todos estaban pendientes de mi, no hacia tiempo para comer la fabada, tomar las sidras, conocer el pueblo, ya Manolo insistia con que me quede hasta el domingo, o mas incluso. Luego Pepito insistio, luego otra Tia, Luisa, en fin, lo menos que podia hacer yo era quedarme a compartir la fiel memoria de todos para hablar de hijos, abuelos, inmigraciones, emigraciones, lugares, etc, y entre cenas, almuerzos (aqui los almuerzos le llaman a los desayunos o comidas de media mañana, no tienen nombre para el almuerzo), meriendas de a poco iba armando ese pasado que no vivi pero que se transmite, que ocupa un lugar en los genes, y bueno, a pesar de que habia puesto una fecha para mi partida les dolia mi despedida, hacian lo que sea para convencerme e incluso me alimentaban para los proximos dias (tengo ahora un paquete de chorizos y fetas de jamon crudo). Hay mucho para contar sobre esas horas, y no me alcanza el tiempo, pero bien, alli encontre algo mas que el camino de santiago, algo que me llevo en mi corazon para siempre, algo que hizo que valiera la pena la decisión, espero que sea comprensible para todos. Como fue la despedida? Salieron todos los vecinos a retratarse en mi camara digital (no entendian como podia sacar una foto sin nadie que pulsara el disparador), y a darme un abrazo entre lagrimas, para luego ver alejarse mi bicicleta, y ellos,sin moverse, se quedaron esperando que yo girara la cabeza para un ultimo saludo,es asi que me di vuelta y levante mi mano, recibiendo una seña identica, de forma sincronizada, de aquellos cuatroabuelos llenos de energia.Ya contare mas cosas, pero esto fue apenas un resumen de sensaciones alborotadas

Coca dijo
Excelente decisión! Estremecedor lo que contás! Me conmueve muchísimo!
t.q.
28 Marzo 2007 | 06:29 PM