Emparentados

"La grandeza de un hombre no se mide por el terreno que ocupan sus pies; sino por el horizonte que descubren sus ojos" Jose Marti
12 Diciembre 2009
29 Septiembre 2009
Ladri di biciclette
Me pregunto con devota insistencia las razones de tu partida. Te deje en la columna con la silenciosa promesa de que tan solo serían quince minutos, lo que toma un entretiempo de futbol, un café en horario de trabajo, lo que tardan unos fideos secos en cocinarse. Una ausencia efímera, de la cual solo te darías cuenta porque una correa y un candado te retenían. No por desconfianza contigo, sino hacia los amores fugaces de miradas ajenas, que a pesar de ti, de tus años, de tus kilómetros, de tus parches, aún te devoraban con sus ojos.
Quiero culparme, quiero atribuirme las negligencias que te alejaron de mí, de no hacerlo mi corazón se desangraría de broncas. Llegamos rápido a esa nefasta esquina de Oroño y San Lorenzo, razón que atribuí a lo feliz que te hacia deambular por un boulevard de frondosas arboledas, escultóricos bancos, mansiones señoriales. Tu excitación debiera durar, supuse cuando presione tus frenos dándote la señal de llegada. Un respiro necesario, esa pausa para que el paisaje se fije a la memoria de tus rayos, como ya habíamos hecho con tantos otros recuerdos en viajes compartidos.
Pero ese lapso de fideos secos me vacio de tu existencia, me exhibió lo perverso del amor mediado por lingas, la eternidad de lo efímero, la morbosa presencia de tu falta, la ablación sin anestesias. Ahora en mi bolsillo, inútiles cuelgan unas llaves, pues unas herramientas maquinaron sustracciones urgentes en manos de otros, que llamamos terceros, que gritamos ladrones. Aquellos que no saben de aventuras, que no ven en ella visas a infinitos destinos, sino divisas para escasos consumos.
En el vacio de estos días, aún no se de que valen mis piernas sino te tengo a mi lado, de qué sirven mis pies sin tus pedales, de que vale cerrar los puños si no es para cubrir de piel tu manubrio. Espero que con el tiempo pueda redefinir mi cuerpo, resignificar tu ausencia.
Puteo suave, evocándote: Rayos!
Un amigo me mando esta poesía de Neruda, que te la dedico:
Oda a la bicicleta
Iba por el camino crepitante: el sol se desgranaba como maíz ardiendo y era la tierra calurosa un infinito círculo con cielo arriba azul, deshabitado.
Pasaron junto a mí las bicicletas, los únicos insectos de aquel minuto seco del verano, sigilosas, veloces, transparentes: me parecieron sólo movimientos del aire.
Obreros y muchachas a las fábricas iban entregando los ojos al verano, las cabezas al cielo, sentados en los élitros de las vertiginosas bicicletas que silbaban cruzando puentes, rosales, zarza y mediodía
Pensé en la tarde cuando los muchachos se laven, canten, coman, levanten una copa de vino en honor del amor y de la vida, y a la puerta esperando la bicicleta inmóvil porque sólo de movimiento fue su alma y allí caída no es insecto transparente que recorre el verano, sino esqueleto frío que sólo recupera un cuerpo errante con la urgencia y la luz, es decir, con la resurrección de cada día.
(Pablo Neruda, 1956, Tercer libro de las odas)
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->27 Junio 2008
Encontre un hermoso texto de Cortazar que queria compartir con mi bicicleta, que esta tan ausente en esta página como los no-lectores del blog que existiran ahora. Dedicado a esa Rubia (quizas algun día lo lea) que tanta paciencia me tuvo y que tanta indiferencia le ofrecí
En los bancos y en las casas de comercio de este mundo a nadie le importa un pito que alguien entre con un repollo bajo el brazo, o con un tucán, o soltando de la boca como un piolincito las canciones que me enseñó mi madre, o llevando de la mano un chimpancé con tricota a rayas. Pero apenas una persona entra con una bicicleta se produce un revuelo excesivo, y el vehículo es expulsado con violencia a la calle mientras su propietario recibe admoniciones vehementes de los empleados de la casa.
Para una bicicleta, ente dócil y de conducta modesta, constituye una humillación y una befa la presencia de carteles que la detienen altaneros delante de las bellas puertas de cristales de la ciudad. Se sabe que las bicicletas han tratado por todos los medios de remediar su triste condición social. Pero en absolutamente todos los países de la tierra está prohibido entrar con bicicletas. Algunos agregan: “y perros”, lo cual duplica en las bicicletas y en los canes su complejo de inferioridad. Un gato, una liebre, una tortuga, pueden en principio entrar en Bungue & Born o en los estudios de los abogados de calle San Martín sin ocasionar más que sorpresa, gran encanto entre telefonistas ansiosas, o a lo sumo una orden al portero para que arroje a los susodichos animales a la calle. Esto último puede suceder pero no es humillante, primero porque sólo constituye una probabilidad entre muchas, y luego porque nace como efecto de una causa y no de una fría maquinación preestablecida, horrendamente impresa en chapas de bronce o de esmalte, tablas de la ley inexorable que aplastan la sencilla espontaneidad de las bicicletas, seres inocentes.
De todas maneras, ¡cuidado, gerentes! También las rosas son ingenuas y dulces, pero quizá sepáis que en una guerra de dos rosas murieron príncipes que eran como rayos negros, cegados por pétalos de sangre. No ocurra que las bicicletas amanezcan un día cubiertas de espinas, que las astas de sus manubrios arremetan en legión contra los cristales de las compañías de seguros, y que el día luctuoso se cierre con baja general de acciones, con luto en veinticuatro horas, con duelos despedidos por tarjeta.
Julio Cortázar publicado en “Historias de Cronopios y famas” (1962)
9 Noviembre 2007
Una Iglesia con buenas indicaciones


7 Noviembre 2007
Nacho
2 Noviembre 2007
2 Noviembre 2007
De Venecia creo que bastan las fotos


30 Octubre 2007
Y después de Kosovo qué? Hace más de una semana que no
escribí nada, básicamente porque me pasaba el día completo atornillado a una butaca del studenski center de Zagreb, donde se llevaba a cabo el festival. Buena opción para una receta donde necesitaba agregar algo de ficción, a esas
cucharadas de realidad que había visto en los últimos días. Es que debo reconocer que había cierto placer en mi en esas fronteras en que los tramites aduaneros se retrasaban cuando era turno de chequear el pasaporte del argentino, pues eso me daba la idea que esos policías no habían visto muchos iguales, me sentía entonces como un conquistador, como privilegiado por la originalidad del destino elegido, mas aun cuando en kosovo la pregunta tendenciosa era del
tipo: Viene por trabajo, no? Y yo decía que no, tan solo por turismo, lo que me anticipaba la certeza de que incluso seria uno de los pocos que llegaba allí solo para visitar. Como si el karma “turista” me seguía en cada ciudad y en mi huida elegía destinos que no estuvieran en los planes de otros. Así tampoco encontraba definición para las preguntas básicas al conocer a alguien, como el que haces, a que te dedicas? Como no lo tenía muy claro me gustaba decir que soy un viajero autogestionado, evitando palabras como turismo o vacaciones. Es difícil definir esa situación actual en un viaje largo, vacaciones no eran porque para nombrarlas así hacia falta tener un trabajo, y los destinos no eran
lo clásico esperable para un turista. Pero por otro lado, esa especie de vida nómade de estos meses, también me inquietaba, porque en cada despedida hacia un
nuevo destino volvía esa sensación de lo desconocido, de saber solo el lugar de llegada pero no más, sin mapas, sin guías, sin reservas de hoteles ni ningún taxista con mi nombre en un papel esperando mi arribo. Es por eso que cada
tanto uso mi “comodín” (en varios sentidos), que es el verbo “Volver”, visitar un sitio por segunda vez sabiendo a donde se llega, algo “cómodo”, o sea. Tras los días en Kosovo sentí la necesidad de hurgar buscando ese artilugio, creía
que ahí había un quiebre en el viaje, que, definitivamente, había llegado al punto más extremo en mi búsqueda de “sitios poco visitados” y que este me había devuelto una dosis de realidad diferente a esa cargada de paisajes, fotos y
oficinas de turismo. En ese momento la vía del “volver” era Zagreb, mas precisamente la propuesta que me hizo Jasenka al despedirnos por primera vez, algo así: Si quieres regresar por aquí, ya sabes, hay lugar, y está el festival de cine para el que conseguiré entradas gratis. Y así lo hice, tras una larga
vuelta logre arribar nuevamente a Croacia. Y esa semana fue ya otra historia, las ocho o diez horas enfrentado a una pantalla donde otros mostraban una realidad (los documentales) que yo veía a la distancia, o ficciones. Así tuve la suerte de descubrir curiosidades de idiosincrasias de países como el Líbano, Irán o Siria, y terminar de comprender algunas de los lugares ya visitados (alguna película turca sobre el Islam, varias de Bosnia, Serbia y Croacia
rodeando el tema de las guerras) pero desde la comodidad de la butaca. Tras lo que sigue la reivindicación con Zagreb,
había dicho antes que estaba oculta, que escondía mas de lo que mostraba, y esta segunda vez me estaba mostrando más de lo que podía ver (había funciones desde las nueve de la mañana a las doce de la noche). Pero lo curioso era que aun sentía la sensación de viajar, de otra manera, si, aunque en los hechos, vistos desde afuera, era una semana de rutina: Dormir, ir al studenski center a las doce del
mediodía y salir a las diez de la noche (con pausas amainadas con café). Cada vez que la pantalla se ponía en negro y los créditos aparecían, yo sentía que algo mas había aprendido, las luces al encenderse indicaban el fin de un viaje
más que el fin de la función.
Los comentarios sobre las que creo que son las mejores
películas, los enviare a una página experta en cosas del séptimo arte, con criticas, comentarios, historias o puntos
de vista necesarios para cualquier cinéfilo, es www.elcinedelaspalabras.blogspot.com,
espero que el director las acepte y las publique.

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